jueves, 15 de abril de 2010

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Llevarán sombreritos rosas y azules a la playa, pero de los castillos en la arena te ocupas tú, que yo nunca tuve paciencia.
Viviremos en un sitio que casi siempre tenga sol, aunque a veces también nevará. Tendremos un jardín con un césped bien cuidado y una caseta de perro con el techo rojo para Nala III (que tendrá su collar rojo, si.)
Un buzón, rojo también, donde nos dejaremos notitas a nosotros mismos cada noche. Así las leeremos cada mañana cuando nos vayamos a trabajar. Tu construirás unos columpios y yo me encargaré de una barbacoa, porque no, no sabré cocinar, pero tendrás que probar todo lo que haga.
Algún día intentaremos hacerles una cabaña en el árbol, pero como no sabremos, se tendrán que conformar con unas porterías que les pongamos en el jardín.
Nuestras hamacas, que no falten.
Nos enfadaremos a menudo por tu facilidad para meter la pata y mi facilidad para ahogarme en una gota de agua, pero que bonitas serán las reconciliaciones…
Prometo regalarte una sobredosis de besos diarios, de insultos con cariño y de caricias sin fin.

Y algún día, cuando tu seas calvo y yo esté llena de arrugas recordaremos cada uno de los momentos que pasamos, de los sueños cumplidos y de los que cambiamos por otros.
Y nos daremos cuenta, de lo felices que fuimos, aunque aun no haya conseguido cocinar algo decente y tu aun metas la pata mil veces por día.

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